Un pequeño apunte antes de que te sumerjas en este mi mundo: Te recomiendo que leas desde la primera entrada (es decir, la más antigua), pues esta es una historia personal contada cronológicamente, no son reflexiones independientes, es la evolución de Kat y su experiencia vital. Espero que te guste...


Bienvenido espíritu curioso...



martes, 14 de diciembre de 2010

DE VIDAS PASADAS Y SILENCIOSAS CONDENAS…

LA INJUSTA HISTORIA DE LA INDIFERENCIA

Con las primeras flores y los primeros calores andaba tranquila: sin niños, caballeros ni similares. Y para mi sorpresa, en ese tedioso momento, encontré en una conversación una curiosa sensación. Para no mentir, fueron unas cuantas noches hablando, pero la sensación empezó desde las primeras palabras. Cabe destacar que las conversaciones fueron escritas desde una de esas redes sociales para solteros y eso facilita que se magnifiquen las cosas, pero dificulta el entendimiento que dan los gestos y la proximidad. Por esto la sensación me descolocó y más siendo tan clara y perceptible desde el principio, tenía el curioso convencimiento de que ya nos conocíamos y lo interesante es que era un sentimiento mutuo…  La reencarnación y las vidas pasadas siempre han sido temas que tienen muchas fisuras, son atrayentes para creer, pero no sé si suficientemente convincentes. Aunque aquella cercanía me desconcertaba… era evidente que teníamos que quedar y así lo hicimos.
Cuando tuvimos contacto físico, y con esto me refiero a un simple abrazo, no solo no se evaporó la sensación, sino que se multiplicó por cien, para ambos. Por qué… supongo que nunca lo sabré, si existe la posibilidad de haber sido algo en otra vida, seguro que lo fuimos, pero nunca lo sabré, aparte de por no conocer la respuesta, por el final surrealista que tuvo ese “reencuentro”.

Después de esa afinidad y esa familiaridad y con la promesa de que nos volveríamos a ver, el espíritu gemelo desapareció. Si, se esfumó, no volvió a contestar un mensaje, sms o llamada. Nada, cero, silencio total. Es lo más dañino y egoísta que me han hecho en mi vida, el vacío de no saber ni tener un porqué. Necesitar cerrar una historia pero sin ponerle final es materialmente imposible, así que, después de un mes de tristeza, rabia y dudas sin respuesta, recurrí a aquello que siempre conseguía despertarme, las frías cuchillas de hielo del lánguido caballero, desterrado ya a tierras muy muy lejanas, raudo y veloz volvió a asaltar mi cama a la primera insinuación que le hice. Ese polvo animal e intenso, hiriente pero a la vez purificador, hizo que aquel extraño amante de lejanas vidas se alejase, aunque dejando una herida dentro que se mantendrá hasta que cese el silencio, es decir, para siempre…
Con esas cicatrices Kat se iba haciendo más presente, buscaba salir y demostrar que ella podía ser fría y dulce a la vez, inocente y pícara…. ella volvía a necesitar sexo, pero esta vez necesitaba que saliera bien… y se fijó en la persona más inesperada…

miércoles, 1 de diciembre de 2010

DE CAMAS ADOLESCENTES Y CONVERSACIONES VACÍAS…

LA DIFERENCIA DE EDAD Y LA INEXISTENCIA DE HISTORIA
La nieve amenazaba con blanquear la época más consumista del año, ese momento en el que, vayas a donde vayas, hay masas de gente dispuesta a acabar con las existencias de cualquier producto comprable. Es paradójico pero, aún con esas multitudes rodeándome, es la época del año en la que más sola me siento. Esa navidad, en un momento en el que no tenía intención de complicarme la vida, un jovencito de 24 años me trajo el dilema que siempre hay que plantearse: cuál es mi límite en la diferencia de edad (dilema que solo se plantea cuando tu eres mayor, no siempre cuando eres menor, de hecho el vasco me sacaba 8 años…).

Después de meditarlo durante un par de días decidí que si no pasaba a la acción no podría responderme, así que, consecuentemente, quedé con él en un concierto. Evidentemente, con casi 7 años de diferencia (que en esos tramos de edad son un mundo), poco hubo antes de que la única opción que nos quedara fuera la cama. Grata experiencia sexual por cierto, un niño sin problemas de potencia y con muchas ganas de comerse “el mundo” (al menos el que hay entre mis piernas).
Hubo otra ocasión, esta vez el concierto dejo paso a una horrible sucesión de efectos especiales que vendían como película y, nuevamente, la falta de sincronía y conversación volvieron a llevarnos de camino a la cama. Cuando me levanté a la mañana siguiente y me fui a trabajar me di cuenta de que aquello no me llevaba a ningún lado. Si, el sexo es sexo, sin necesidad de nada más, pero que menos que el poder mantener una conversación durante cinco minutos, no era mucho pedir. Fue otra de las lecciones que Kat recogió e intenta practicar, a veces con mejor resultado y otras con peor.
Así, con las nieves vino el niño y con los reyes se fue siguiendo a la estrella de oriente. Eso sí, no se sí por sentirme fuerte o precisamente por todo lo contrario, decidí que en aquella caravana había hueco para que el caballero se marchara a explorar otros mundos, con la esperanza de que nunca volviera a mis tierras, le mandé partir para recibir el año con nuevos propósitos. Nuevos propósitos que no se personalizaron hasta que casi entraba la primavera…